Pescador, no lances tu red a otros mares. Cuida que no se vuelva y te atrape. Tú la tejiste, entrelazando los nudos uno a uno, por lo que lleva tu propia huella. No pesques en mares ajenos, respeta la vida que también es tu vida. Cultiva tus aguas, cuida tu mar. Pescar en mares revueltos no siempre es ganancia de pescadores.
Confía que tendrás tu sustento, el mar atesora una gran riqueza y en su inmensidad busca la forma de hacerte llegar lo que necesitas en cada momento. Sumérgete, disfruta de las aguas tranquilas y observa cuando están turbulentas. Tras la tempestad llega la calma y con ella nuevos frutos que recoger. Abre tu mano, el mar te compensará. Es tu mar.
Pescador, la red eres tú.


