Fuimos hermanos, primos, amigos, enemigos… Muchas vicisitudes acontecieron, muchos buenos ratos, aventuras y desventuras. Aún en los peores momentos sentí un vínculo muy especial atemporal. Muchas veces no te comprendí, otras sí, pero siempre estuvimos cerca.
Reconozco y admiro tu fuerza de voluntad y tu osadía, aunque sé de tu miedo profundo, todos lo tenemos.
Caminamos muchas veces al borde del abismo, por un alambre invisible que atravesaba profundos barrancos, fue parte del camino. Aquella viejita de pelo blanco que nos enseñó una gran lección marcó de alguna forma nuestro destino. Pudiera ser que era el camino que debimos tomar para crecer, no juntos de la mano como hacen los hermanos, sino uno frente al otro.
Es lo que tiene ser tan intrépidos, tan inquietos, buscando siempre nuevas experiencias que nos motivaran e impulsaran.
No se si nos encontraremos algún día, pero ojalá que te vaya muy bonito.



