Ave nocturna que despliegas tus alas sembrando discordia. No tienes plumas, aunque se te ve la pluma a lo lejos. No tienes pico, aunque decretas fealdad. No tienes garras, aunque tratas de apresar a tus víctimas.
Ves lo que otros no vemos, eres necesaria en la dualidad en la que vivimos para mostrar nuestra oscuridad. Tus viajes al inframundo no te permiten alzar el vuelo a un cielo sin nubes.
Fue tu elección ser mensajera de malas nuevas, mirar al sol te daña la vista, pero como el ave fénix puedes renacer y volar a la luz del día y brillar. Porque no te explicaron que se podía alumbrar y desterrar la sombra, tu propia sombra. No hace falta sostener una falsa dualidad, solo alumbrar. También es una elección.



