Nunca es el momento más oportuno para decidir actuar. Siempre encontramos algo mejor que hacer y, cuando por fin actuamos, nuestras creencias se confrontan y acabamos por desistir. Viejas energías salen a nuestro encuentro, no siempre de la mejor forma, pero es lo que debemos gestionar.
Ruido y disonancias del pasado o armonía y dulces melodías que nos acompañan. Toca probarnos, resonar con un catálogo de frecuencias que bailan con nosotros para que en esa danza vayamos puliendo y dando forma a un nuevo estado más acorde con lo Divino, o dicho de otra forma, con lo superior y fundamental del Universo que forma parte del Orden Cósmico, la unión con la Conciencia Unificada.


