Hay una magia en mostrarse tal como somos, vulnerables ante cualquier situación en la que nos equivocamos y nos lo tomamos bien, con humor y sin darle trascendencia.
Hacerlo sin pensar más allá, en el qué dirán, qué van a pensar de nosotros, en cómo pudimos actuar de esa manera cuando estamos esforzándonos por dar la imagen de… lo que sea, con solo reconducir la situación con espontaneidad y normalidad, se llega a producir un vínculo especial, al transmitir confianza, naturalidad y apertura porque transmitimos la señal de que no escondemos nada.
Al poner una pantalla artificial, tarde o temprano acaba por caerse, porque en lo más profundo siempre hay alguien que quiere ver lo que no está viendo de nuestro interior.
Confiar más en nuestra inteligencia interior nos ayuda a ver en los demás con más claridad a la vez que nos ayuda a vernos a nosotros mismos. Al alejarnos de la preocupación por las apariencias, ser espontáneos y naturales nos abrimos a una mejor versión más verdadera que nos permite ver la vida de otra forma, al tiempo que restamos importancia a lo que no la tiene y nos enfocamos en lo que de verdad nos aporta algo nutritivo.
Al conocernos a nosotros mismos eliminamos capas que nos impiden expresar lo que somos, nuestra propia luz, por lo que es importante dejar de culparnos, escondernos o evitarnos, salir corriendo.
Pudo ser mejor, pero ya lo vi es una muestra de conectar con nuestra conciencia profunda. Al evitarnos añadimos más capas encima de las que ya tenemos y más peso emocional. Luego vienen las compensaciones, las reticencias, los conflictos internos y lo que hacemos es equivocarnos dos veces, pero esta segunda es peor, porque lo hacemos por un automatismo y eso nos resta.
El juicio sobre nosotros mismos provoca ese doble error, siendo el peor el segundo por la propia acción del juicio. Al mostrarnos tal cual, conectamos con la inocencia, el antídoto del juicio, y saludamos al niño que un día fue herido diciéndole que todo está bien, que no somos perfectos aunque querramos tender a la excelencia, que los tropiezos forman parte del camino y del propio aprendizaje.
Ese niño es aquél que un día fuimos y que entendió que las emociones que sintió y el dolor fue fruto de interpretar con juicio limitante las situaciones que vivió, que ahora se repiten, de hecho se habrán repetido muchas veces, para que desde la madurez las entendamos y comprendamos, las reinterpretemos, quitándole todo sentido de correcto o incorrecto, nos alineemos con una visión neutra de las circunstancias que dieron lugar al juicio. No acusarnos y no acusar a otros. Mostrarnos vulnerables para permitir a los demás serlo también.
En japón hay un método de meditación, la “mente del principiante”, para aprender a ver la vida sin juicio y disfrutar de las pequeñas cosas. Esto es muy importante, porque las pequeñas cosas se nos escapan de las manos buscando un sentido grandilocuente, hacer cosas muy importantes y que nos lo reconozca luego el mundo entero.
Esas pequeñas cosas que cantaba Serrat son las que dan sentido a nuestra vida y nos conectan con el presente continuo y la atemporalidad. El vuelo de una gaviota nos puede hacer conectar con una sensación de libertad. El sonido del canto de un delfín, con nuestra inocencia profunda. La estampa de un toro con la nobleza. La de un gato, con la de independencia. La de un perro, con el amor incondicional. La de una rosa, con el amor.
Estamos rodeados de una belleza natural que si somos capaces de contemplarla por un tiempo, abstraernos ante ella, ante gestos de otras personas que nos conmuevan, damos un salto que nos pueden transformar.
Un ejemplo más de que todo lo tenemos a mano, está a nuestro alrededor, sólo tenemos que observarlo, atenderlo y respetarlo. Mostrarnos vulnerables a eso que nos rodea y nos hace ser mejores, hacernos permeables.




Maravilloso texto que nos conduce a la reflexión, ver lo bueno y bello que hay en la creación sin poner calificativos ni juicios, es sentir las pequeñas cosas que nos perdemos por centrarnos en la búsqueda y el conseguir cosas externas e inmediatas que nos den placer según los cánones de la sociedad actual. Gracias 🫂