El cielo precipitó una lluvia de arte y sonido a la Tierra. El Maestro de ceremonias invocó las fuerzas de la Creación que fueron dando forma a la obra. Un maestro con forma de Sol, que golpe a golpe labró en el éter la idea que se materializó por la unión de sus átomos.
Vibren con su danza creativa, giren, vuelvan y vayan. Eternamente creado para una celebración de belleza, armonía y luz. Sonido materializado para goce y disfrute de la humanidad, sirva como inspiración de nuevas formas, sirva como expiración de viejas formas. La vida misma se expresa a través del Maestro Gong. Una vida infinita, que informa al vacío de que hoy, ayer y mañana son solo una expresión creativa. Creámoslo o no.


