Nuestro propio ruido interior y nuestras heridas emocionales nos impiden recoger los regalos de la vida. La mente y las emociones, las creencias que no soltamos, prenden nuestro dolor y nos boicoteamos.

Nuestro propio ruido interior y nuestras heridas emocionales nos impiden recoger los regalos de la vida. La mente y las emociones, las creencias que no soltamos, prenden nuestro dolor y nos boicoteamos.