Desde otro tiempo, desde otro lugar, reminiscencias de un pasado imperfecto vienen a mí trayendo recuerdos de una vida con mucha turbulencia. Lo más lejano a la belleza acude a recordarnos que el tiempo es una ilusión, que todo está muy presente, tratando de modelar la realidad tal como lo hizo en su momento.
Sin embargo, tenemos la facultad y el poder de elegir soltar, dejar ir. Continuar modelando la realidad desde otra perspectiva, con nuevos parámetros, donde solo el amor, la paz, la belleza, la fraternidad tienen cabida. Crear una nueva resonancia que posibilite la manifestación de una nueva vida, alejada de lo que ya no tiene sentido, porque el sinsentido que un día se instaló, hoy es disuelto como un azucarillo en una taza de café.
Curioso contraste de colores, de tonalidades, el yin y el yang, los claroscuros de las emociones y de la mente puestos en evidencia para una realidad más dulce, haciendo consciente que todo forma parte de uno mismo, pero que con una pequeña cucharilla podemos girar el café para crear un vórtice que transforme su sabor. Ahora sorbo a sorbo, transformo aquella energía en mí, con dulzura, sin rechazar nada. Sólo hizo falta un pequeño acto de voluntad y una mirada decidida a ver un nuevo horizonte.
Gracias.


